A favor

¿Por qué rechazar un proyecto que atraerá numerosos beneficios al pueblo? ¿Por qué tiempos atrás tuvo que emigrar tanta gente del pueblo a las ciudades? ¿Por qué algunos padres tienen que marchar con sus hijos a la ciudad en época escolar?…

Son muchas preguntas que deberían hacerse los componentes de la plataforma contra la cementera de Concud. Mucha de la gente que se opone ala cementera alardea de que quiere con locura su pueblo Concud, “que a mi pueblo no me lo tocan, que nos van a dejar sin monte, que no van a dejar tierras donde cultivar (tierra cultivable; cementera: 25hectáreas; parque solar: 110hectáreas), etc. Pues a muchas de esas personas les haría una única pregunta: ¿Por qué si quieres tanto a tu pueblo, te marchaste?

Seguramente supongo que te fuiste a una gran ciudad (en la que las emisiones de CO2 y ruido no existen) a buscar trabajo, porque aquí en Concud no existe más trabajo que el de agricultor y pastor, los cuales llevan vías de monopolizarse.

Y como yo sí que quiero a mi pueblo, por nada del mundo me marcharía, quiero vivir en mi pueblo todo el año y que nuevas generaciones lo hagan igual y no se vean obligadas atener que marchar para poder poner en práctica sus estudios. Lo mismo pasa con padres que, o bien tienen que marchar sea Teruel o llevar todos los días a los niños a la guardería o al colegio, todo porque no hay suficientes niños en el pueblo como para tener servicio de escuela como antiguamente.

Yo entiendo a mucha de esa gente que se opone, algunos vienen a pasar las vacaciones del mes de agosto, otros están jubilados o a punto de jubilarse y llevan ideas de venir al pueblo a pasar su última etapa en vida, y claro ellos quieren el típico pueblo de antaño (atrasado), donde las gallinas van por las calles, el abuelo con la azada al hombro, y en donde por las noches no se escuche una mosca (porque no la hay), en el que todo sea paz y tranquilidad, es decir un pueblo vacacional para el mes de agosto y un pueblo de la tercera edad para el resto del año.

Y eso sí que no, el pueblo se mantiene vivo por el que vive allí todo el año, y para eso el pueblo no se tiene que estancar sino progresar, ofreciendo trabajo, porque la gente se mueve allí donde hay trabajo. Por eso este proyecto es una oportunidad única y más por los tiempos que corren, no es para desaprovechar una empresa que para su construcción necesita una inversión de25.000 millones de pesetas, que en gran medida evitaría la desaceleración económica en Teruel. Además, una empresa de estas características por inercia atraerá a otras muchas empresas, creando a su vez numerosos puestos de trabajo y lograr un pueblo joven con un futuro más optimista para Concud y Teruel. Porque a un pueblo le sucede lo mismo que al olivo, que la rama joven es la que le da el fruto.

Así que, amigos, no sean egoístas y piensen por el futuro de nuevas generaciones y del pueblo, para que así no tengan que verse obligados a abandonarlo.

Y otro apunte más, hagan el favor de darle vueltas a la contaminación, que para esos temas ya tenemos los servicios e instituciones especializados de nuestra Comunidad Autónoma, que se encargan de velar por nuestra salud y la del medio ambiente.

Raúl Nadal Hernández (carta al director extraida del Diario de Teruel 22-09-2008)

Los ayuntamientos, consultados por el INAGA, se muestran a favor de la industria -que creará 120 empleos- siempre que cumpla a rajatabla las normas de protección ambiental.
Los ayuntamientos de las poblaciones situadas en torno a Torrijo del Campo, donde se proyecta una gran cementera que creará 120 puestos de trabajo directos y 240 indirectos, se muestran totalmente a favor de esta industria. En general, sus alcaldes estiman que la puesta en marcha de la factoría supondrá el comienzo de una nueva era para esta parte de la comarca del Jiloca, cuya población, escasa y muy envejecida, está sufriendo la crisis de la agricultura y la ganadería. A ello contribuirían también, por proximidad, la otra cementera prevista en Concud y la ampliación de la ya existente en Santa Eulalia.

Consistorios como los de Caminreal, Monreal, Blancas, Bañón o Villafranca del Campo, se han dirigido por escrito al Instituto Aragonés de Gestión Ambiental (INAGA) y le han expresado su apoyo a la industria, ante todo, por el elevado número de puestos de trabajo que generará en un territorio castigado por la emigración ante la falta de oportunidades laborales.La única condición que ponen es que el Gobierno aragonés vigile muy de cerca el cumplimiento por parte de la empresa de las normas de protección ambiental.

Los municipios responden así a la consulta que les formuló hace algunas semanas el INAGA como paso previo al estudio detallado y tramitación del proyecto de la cementera. De esta forma, el instituto ambiental sabe qué aspectos del funcionamiento de la industria deben ser aclarados con mayor precisión a los respectivos ayuntamientos.

La población que más reparos pone a la cementera es Rubielos de la Cérida, cuyo casco urbano estará a menos de 15 kilómetros en línea recta de la fábrica. Según explicó el alcalde, Juan José Ramo -la localidad se rige por concejo abierto al tener solo 54 vecinos-, los habitantes temen “que el polvo que levantará la fábrica se meta hasta en las casas”. “No estamos en contra -añadió Ramo- pero antes de ponerla en marcha hay que aclarar esta cuestión”.

“Ninguna pega”

Monreal del Campo, uno de los municipios más cercanos a la cementera y más afectado por las posibles emisiones de polvo y gases al encontrarse en la trayectoria del cierzo, no ha puesto “ninguna pega”, según indicó el alcalde, Jesús Allueva. No obstante, el Ayuntamiento ha insistido al INAGA en que lleve a cabo un estricto control de la calidad ambiental.

Más confiada se mostró la alcaldesa de Caminreal, Nuria Lázaro, quien afirmó estar convencida de que la tecnología actual impide a las empresas contaminar como lo hacían antes y que, por ello, hay que pensar principalmente en los beneficios laborales que traerá a la zona la cementera.

Por su parte, el alcalde de Blancas, Alberto Fernández, declaró que lo que falta en el Jiloca “son empresas para los jóvenes” y que, en ese sentido, “bienvenida sea la cementera”. De todos modos, Fernández recalcó que el pronunciamiento del Ayuntamiento tiene lugar antes de conocerse a fondo el proyecto.

El Consistorio de Villafranca del Campo considera que la cementera es “una oportunidad” para toda la comarca, según su alcalde, Miguel Ángel Navarro. En las últimas décadas, solo esta población ha perdido más de la mitad de sus habitantes, al pasar de 1.000 a 400 vecinos. Algo similar opinó ayer el alcalde de Pozuel del Campo, Manuel Ángel Pérez. Aunque su Ayuntamiento no fue consultado por el INAGA al encontrarse el pueblo al otro lado de la sierra, Pérez destacó que el elevado número de empleos “es muy apetecible en una zona agrícola afectada por la sequía y los altos precios de los abonos y carburantes”.

También en Bañón ven positiva la implantación de la cementera. El alcalde, Manuel Simón, ha pedido que se haga hincapié en el control de las emisiones, pero aparte de ello “no hay reparos”.

Diario de Teruel, 5 de octubre de 2008
Edición impresa, pág. 10

Un grupo de vecinos de Concud defienden la planta cementera

Afirman que beneficiará al barrio al crear empleo

E.R./Teruel
Un grupo de vecinos de Concud, barrio rural de la capital turolense, defiende la instalación en este núcleo de la planta cementera promovida por Cementos Teruel, SL, por entender que aportará beneficios a este núcleo y creará 150 empleos en un momento de crisis económica en que está creciendo el paro.

Cuatro personas, que aseguran que reflejan el sentir de un grupo más numeroso de vecinos, señalaron que los integrantes de la denominada asociación de afectados, por la posible instalación de la cementera “están exagerando los supuestos efectos negativos de la planta y manipulando la información para meter miedo a la gente”.

Lola Esteban, Isabel Ros y Pili Hernández reconocieron que son propietarias de terrenos en la zona donde se proyecta instalar la cementera, pero afirmaron que no se mueven “por interés económico”, sino porque están a favor de la creación de puestos de trabajo en los que además se dará prioridad a la gente del pueblo”.
Según afirmaron, su opinión es compartida por otros muchos vecinos de Concud que no son propietarios de suelo y no descartan realizar una campaña de recogida de firmas para apoyar la instalación de la planta y solicitar una reunión con el alcalde, Miguel Ferrer (PAR).

Este grupo de vecinos considera que las cementeras de nueva implantación “no son como las de antes”, porque se les exige que cumplan una normativa estatal y europea y “no generarán problemas mediambientales”.

Los opositores a la fábrica proyectada, añadieron, “lo sacan todo de quicio, diciendo que las emisiones producen cáncer y que van a llegar a Teruel, al futuro hospital y a la carretera de Alcañiz, cuando no es cierto”.

Según recordaron, en Santa Eulalía existe una cementera y “no hay contaminación ni ningún problema” y en otros lugares, como Torrijo del Campo o Albentosa, han surgido proyectos similares y “nadie pone pegas, al contrario, están deseosos de que se instalen”.

Un grupo de vecinos de Concud defienden la planta cementera

Afirman que beneficiará al barrio al crear empleo

E.R./Diario de Teruel 05-10-2008
Un grupo de vecinos de Concud, barrio rural de la capital turolense, defiende la instalación en este núcleo de la planta cementera promovida por Cementos Teruel, SL, por entender que aportará beneficios a este núcleo y creará 150 empleos en un momento de crisis económica en que está creciendo el paro.

Cuatro personas, que aseguran que reflejan el sentir de un grupo más numeroso de vecinos, señalaron que los integrantes de la denominada asociación de afectados, por la posible instalación de la cementera “están exagerando los supuestos efectos negativos de la planta y manipulando la información para meter miedo a la gente”.

Lola Esteban, Isabel Ros y Pili Hernández reconocieron que son propietarias de terrenos en la zona donde se proyecta instalar la cementera, pero afirmaron que no se mueven “por interés económico”, sino porque están a favor de la creación de puestos de trabajo en los que además se dará prioridad a la gente del pueblo”.
Según afirmaron, su opinión es compartida por otros muchos vecinos de Concud que no son propietarios de suelo y no descartan realizar una campaña de recogida de firmas para apoyar la instalación de la planta y solicitar una reunión con el alcalde, Miguel Ferrer (PAR).

Este grupo de vecinos considera que las cementeras de nueva implantación “no son como las de antes”, porque se les exige que cumplan una normativa estatal y europea y “no generarán problemas mediambientales”.

Los opositores a la fábrica proyectada, añadieron, “lo sacan todo de quicio, diciendo que las emisiones producen cáncer y que van a llegar a Teruel, al futuro hospital y a la carretera de Alcañiz, cuando no es cierto”.

Según recordaron, en Santa Eulalía existe una cementera y “no hay contaminación ni ningún problema” y en otros lugares, como Torrijo del Campo o Albentosa, han surgido proyectos similares y “nadie pone pegas, al contrario, están deseosos de que se instalen”.

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